Asturcón 2006. Reencuentros.

Es cierto que podíamos haber tomado el autobús, la línea 1 para justo delante del hotel tal y como nos contó Berrinche y confirmó Pau (Blackonion), dos de los primeros asturconianos que encontramos al llegar (¡y qué alegría verles de nuevo!), pero ya sabéis...el mar...
Entramos al parque Isabel la Católica por la Avenida del Molinón, por detrás de todo el barullo y sonido que expelía la feria. Y fue entonces cuando realmente comenzamos a sentir el deja bu. Puestos de libros en casetas de blanca tela y allá al final de la calle la carpa del reencuentro. Por el camino, Juan, de Estudio en Escarlata. Un abrazo grande y muchas risas. Y Rudy, que viene de camino y nos encuentra de charla, nos da la bienvenida, estamos felices y sonrosados por el aire marino. Marina se rebela contra la silla de paseo, no aguanta más.
Así que avanzamos. Es un baño de masas tan agradable que deberíamos disfrutarlo más de una vez al año, caramba. Hay ya mucha gente reunida en torno a la mesa número seis de chiringuito.
Me bifurco, lo noto, una vez más. No puedo dejar de observar y sonreir, hay tantas caras queridas cerca...
Mi pequeña coquetea, se interna por el mar de piernas, intenta escapar de nuestra continua atención y explorar un poco por su cuenta. Ramón ya se ha sentado, está muy cansado, sonríe un poco desvaído.
Y yo me dedico al noble arte del saludo cariñoso. Un año entero sin veros, demasiado...
Los organizadores del evento que están aquí están por fin sentados, muy poco tiempo, cada dos por tres se levantan a saludar a algún recien llegado. Se les ve cansados y satisfechos...en menos de media hora saldremos en enjambre hacia el restaurante donde cenaremos todos y más que todos....desconozco la cifra completa de los asistentes a la primera cena asturconiana, pero calculo unos ochenta y pico...
Sí, sí, éramos unos cuantos, jajaja...

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