Bolas de helado de chocolate
Es el título que he decidido poner a este verano. Ya continuaré más adelante con el segundo año de Indonesia. La inmediatez de este viaje de veraneo tiene prioridad...chocolatina.
Sólo os haré unos cuantos flashback. De atrás a delante.
Vinacoteca Salinas II. Centro de Granada. Nico le enseña a Miniyó a comerse un derretidísimo helado de chocolate con las manos. Si hubiéramos hecho un corto de la situación, no tendría precio. En la barra se cruzaban apuestas sobre cómo acabaría la bonita camisa del muy apuesto y dispuesto Nico: ni una mancha, por increíble que parezca.
La enana...eso es otra historia. Quedan patentadas las tostadas de helado de chocolate. Y los cuencos profundos para las bolas del maravilloso helado.
Y no estaría de más que alguien diseñara un babero de papel grueso adaptable a niñas muy activas y golosas. Uno que funcionara de verdad...
Los Italianos. Heladería en la Gran Vía. Granada. La gente entra para ver a esa niña que está adosada a un cucurucho, o lo que queda de él. A lo que tapiza el suelo de toda la calle Navas, ahora hay que unir un denso y meloso chocolate derretido...en toda su ropa. Esa ropa ha requerido un lavado a máquina y dos lavados a mano para volver a parecer ropa. Sí, he estado tentada de enmarcarlo tal y como quedó para regalárselo a mi hija el día en que tenga su primer bebé...Fue su primer cucurucho.
Playahonda, Cartagena, Murcia. Tras dos días sin apenas comer, la enana se asoma al frigo y dice "dame". Hay una pastilla de chocolate.
Después de eso no paró de comer pescaditos fritos. Uno a uno.
Debo reconocer que también han sido las vacaciones de contar y escribir cuentos, con una audiencia de lujo. Os guiño un ojo, queridos y queridas.
(Un besito para el que inventó el michochip y todo lo que vino después).
Y del agua. Cómo no. Del agua salada. Agua cristalina, fresca tras dos días de frío y lloviznas. Agua con pececillos audaces que te hacen cosquillas en los dedos de los pies. Ni una sola medusa. Ni un alga. Una maravilla. Hasta tener los dedos convenientemente arrugados.
Y agua azul. Me emocionó mucho estar cerca del agua abierta, en el puerto de Cartagena. Cómo ha cambiado...
Está bien, lo confieso. Y comida. Rica, sabrosa y apetecible comida sin parar. Pizza casera de cinco tenedores. Ensalada de ahumados, ah, arroz negro, arroz con bogavante, chanquetes y chirretes fritos, catalanas, queso viejo puro de oveja de San Pedro de Magaceda, jamón, empanada casera chez Carmen, solomillos a la plancha, gambas al ajillo...en Cúllar un tapeo y un menú del día pasmosos, y en Granada, calle Navas arriba y calle Navas abajo. En Chicotá perdimos los papeles. Si hay que poner un monumento gastronómico a la tapa, este es el lugar. Conseguimos sentarnos a tapear en "Los diamantes", eso es algo que no puede decir mucha gente...las mejores gambas fritas del mundo. Y en la placita que hay detrás...¡qué pichos de carne y habas con jamón!, eso, sólo por pedir una caña, no digo na.... Y con Eva, una ensalada de aguacates que quita el sentido. Y tan rico estuvo todo que no pudimos por menos que hacer un raid a la salida de la ciudad, en La Cueva, salida siguiente a la de Los peligros. Trajimos lo que cupo en el atestado coche...
Y cerveza. Rica, espumosa, fría y abundante cerveza. Y buen vino...
Descansados, lo que se dice descansados...no, pero ahítos, ...un rato. Y sí, sonrientes.
Lo primero que hemos comprado en Madrid, ha sido una etsupenda tarrina de helado de chocolate belga...
Jajaja...
Sólo os haré unos cuantos flashback. De atrás a delante.
Vinacoteca Salinas II. Centro de Granada. Nico le enseña a Miniyó a comerse un derretidísimo helado de chocolate con las manos. Si hubiéramos hecho un corto de la situación, no tendría precio. En la barra se cruzaban apuestas sobre cómo acabaría la bonita camisa del muy apuesto y dispuesto Nico: ni una mancha, por increíble que parezca.
La enana...eso es otra historia. Quedan patentadas las tostadas de helado de chocolate. Y los cuencos profundos para las bolas del maravilloso helado.
Y no estaría de más que alguien diseñara un babero de papel grueso adaptable a niñas muy activas y golosas. Uno que funcionara de verdad...
Los Italianos. Heladería en la Gran Vía. Granada. La gente entra para ver a esa niña que está adosada a un cucurucho, o lo que queda de él. A lo que tapiza el suelo de toda la calle Navas, ahora hay que unir un denso y meloso chocolate derretido...en toda su ropa. Esa ropa ha requerido un lavado a máquina y dos lavados a mano para volver a parecer ropa. Sí, he estado tentada de enmarcarlo tal y como quedó para regalárselo a mi hija el día en que tenga su primer bebé...Fue su primer cucurucho.
Playahonda, Cartagena, Murcia. Tras dos días sin apenas comer, la enana se asoma al frigo y dice "dame". Hay una pastilla de chocolate.
Después de eso no paró de comer pescaditos fritos. Uno a uno.
Debo reconocer que también han sido las vacaciones de contar y escribir cuentos, con una audiencia de lujo. Os guiño un ojo, queridos y queridas.
(Un besito para el que inventó el michochip y todo lo que vino después).
Y del agua. Cómo no. Del agua salada. Agua cristalina, fresca tras dos días de frío y lloviznas. Agua con pececillos audaces que te hacen cosquillas en los dedos de los pies. Ni una sola medusa. Ni un alga. Una maravilla. Hasta tener los dedos convenientemente arrugados.
Y agua azul. Me emocionó mucho estar cerca del agua abierta, en el puerto de Cartagena. Cómo ha cambiado...
Está bien, lo confieso. Y comida. Rica, sabrosa y apetecible comida sin parar. Pizza casera de cinco tenedores. Ensalada de ahumados, ah, arroz negro, arroz con bogavante, chanquetes y chirretes fritos, catalanas, queso viejo puro de oveja de San Pedro de Magaceda, jamón, empanada casera chez Carmen, solomillos a la plancha, gambas al ajillo...en Cúllar un tapeo y un menú del día pasmosos, y en Granada, calle Navas arriba y calle Navas abajo. En Chicotá perdimos los papeles. Si hay que poner un monumento gastronómico a la tapa, este es el lugar. Conseguimos sentarnos a tapear en "Los diamantes", eso es algo que no puede decir mucha gente...las mejores gambas fritas del mundo. Y en la placita que hay detrás...¡qué pichos de carne y habas con jamón!, eso, sólo por pedir una caña, no digo na.... Y con Eva, una ensalada de aguacates que quita el sentido. Y tan rico estuvo todo que no pudimos por menos que hacer un raid a la salida de la ciudad, en La Cueva, salida siguiente a la de Los peligros. Trajimos lo que cupo en el atestado coche...
Y cerveza. Rica, espumosa, fría y abundante cerveza. Y buen vino...
Descansados, lo que se dice descansados...no, pero ahítos, ...un rato. Y sí, sonrientes.
Lo primero que hemos comprado en Madrid, ha sido una etsupenda tarrina de helado de chocolate belga...
Jajaja...

4 Comments:
Chocolate... helado... tarta... son grandes placeres terrenales ¿verdad? animan cualquier velada y más aún en verano.
Muchos besos
Visitas de chocolate con postre de tarta exótica y buena conversación. Sí, no hay nada mejor, cielo.
Muchos, muchos besos.
Chocolaate (Babeando)
Y la cosa sigue...de hecho, es la única golosina que acepta. Es que ni los xcaramelos...
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